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GIOSAFAT
MINE VAGANTI

Un'adolescenza trascorsa per lo più dentro la scatola magica nella quale avevo trasformato la mia stanza, nella quale regnava una sola voce, quella del mito, necessario a quell'età, ha generato le fantasie sulle quali ho costruito un progetto performativo di soli durante i quali davo vita ai sentimenti più diversi dei personaggi che immaginavo chiusi dentro le canzoni della cantante, ed ai quali ero io a dare voce, liberandoli per un po'.

This is an ongoing project started in 1997.

Mina e Mine Vaganti

Mina y Mine Vaganti

Mina and Mine Vaganti

Finalmente tenía las 200 Liras y podía acercarme al juke-box frente a la playa.

Dentro de aquél gran contenedor de discos de 45 revoluciones había para mí, sólo una canción; por eso iba decidido hacia el título que había aprendido junto al nombre de la cantante. Dejaba caer la monedita y me preparaba a un golpe de batería y luego un acorde de guitarra que cortaban el instante de silencio suspendido antes de la canción y me llevaban rápidamente a otro mundo, libre del millar de prohibiciones de unas vacaciones en la playa con los padres y de la incomprensión que sentía de parte de los chicos del lugar: niño de ciudad crecido dentro de un gran departamento en el último piso de un edificio como tantos.

La canción era "Ma chi è quello lì", la cantante Mina. Era el fin del verano de 1988, yo había cumplido hacía poco 11 años, y en pocas semanas recomenzaría la escuela.

Pero antes del verano yo había pensado que Mina era Monica Vitti, porque la había visto en televisión cantar en playback haciendo una aburrida compradora de supermercado (el personaje de la canción). Mi madre, comprendiendo mi error me dijo que la voz no era de Monica Vitti, que era una actriz y no tenía tanta voz para cantar: era en cambio de Mina, una cantante muy buena.

Dos años después, luego de varias peregrinaciones a los exhibidores de música de un gran negocio del Centro para admirar las imágenes de sus discos, compré finalmente "Uiallalla": mi primer disco de Mina. Lo escuché muchísimas veces, porque trataba de entender y podía percibir labios con brillo acariciar un micrófono.

En 1977, el mismo año en que Mina cantaba sus últimos conciertos, yo emitía mis primeros vagidos. En 1978 dio su último concierto en vivo, decidiendo no presentarse más en público, pero siguió grabando.
En 20 años de carrera había dejado su marca por donde pasó, y yo recogí todo lo que estaba a mi alcance.

Desde mi adolescencia la he escuchado, cantado, dibujado, fantaseado, inventado.
Contaba sólo con la presencia de su voz y no pude más que imaginarla; esto me llevó a recrearla, a reinventarla: traducía los rumbos vertiginosos de su voz en mímica facial, muecas y movimientos del cuerpo.
Nuevo Zeus la he parido Mina-Minerva de mi cerebro.

Esta febril imaginación era nutrida de las imágenes-íconos de sus discos y de contadas re-emisiones televisivas de sus viejos programas del sábado a la noche.
Ha acompañado así (sin saberlo) mi historia personal, mis cambios, mis transformaciones.
Cantaba mis alegrías, mis dolores, gritaba mi rabia. Arquetipo, proyección, espejo deformante.

Exploré toda su producción discográfica en una larga clausura que del entero departamento se redujo a mi habitación, siempre con una puerta abierta a mi mundo: siempre el espejo detrás de una puerta cerrada con llave.

A los 20 años una idea genial me da el pasaporte para superar ambas puertas: crear, encarnar, dar forma a todos aquellos personajes encerrados dentro de sus canciones, que tantas veces había visto del otro lado del espejo; ofrecer mi cuerpo en una fusión alquímica con su voz para dar tiempo y lugar presentes a los sentimientos, las aspiraciones, y necesidades de todas aquellas criaturas las cuales, una vez liberadas vivirián sus impredecibles historias: las Mine Vaganti.
-nota del traductor: giosafat juega con el nombre de la cantante y la posibilidad de que al multiplicarse se convierta en minas (explosivas) viajeras; el plural de mina en Italiano es mine-

He reflexionado mucho ante aquel umbral antes de atravesarlo y me habitué a dialogar con la imagen reflejada que siempre requería de mí un gesto valiente y resuelto: saltar del otro lado para reunirme con ella; ella estaba allí como testigo de que estar del otro lado era posible.

El doble, o mejor dicho el múltiple se había vuelto imprescindible.

No estaba solo en mi habitación, había otro Giosafat que me aseguraba la existencia verdadera e inequívoca de otra realidad, bella y feliz, en lugar y tiempo aún desconocidos; yo lo escuché con una fé total, había imaginado esa realidad tan completamente que no podía ponerla en duda.

Es que tampoco Mina era una sola: se miraba en un espejo que al igual que el mío le respondía en "Catene" y se abrazaba y mimaba en "Ti conosco mascherina". La escuchaba cuando aun resonaba la canción anterior y entre ambas grabaciones podían haber pasado 20, 30 años: era una jovencita y una mujer, era un hombre y una mujer como en "Rane supreme", era la solista a quien respondía un coro formado por ella misma.

Nacerían de esta forma las "Mine Vaganti" proyecto de arte performance en el cual nunca sería una copia deslucida o la ilusión de su retorno a la escena, sino el estallido peligroso e impredecible, de una multitud de minas.

Desde 1998 a 2000 en Palermo, con fuerza y coraje explorativo, he dado vida a numerosas performances de las "Mine Vaganti", basándome en un pequeño desafío: lograr ser siempre distinto en escena usando un solo cuerpo, el mío y una sola voz, la suya. Escenario de este desafío ha sido "I Candelai": el único local nocturno, entonces y ahora, habitado del espíritu de Palermo y por ello asemeja más a un lugar fantástico que a un lugar real.

Ocurrió así que un público muy joven que nunca, o casi nunca, había visto la voz de Mina salir de su cuerpo, asociaría desde allí esta voz al mío.
En el 2004 otra M importante se suma a mi historia, en realidad fueron dos: Massimo Milani, personaje único de la escena palermitana. Después de haberlo visto tantas veces atravesar las calles de la ciudad, lo he conocido finalmente en 1996 en la caja mágica del Candelai; ¿y dónde si no?

Performer como lo son poquísimos pero como todos deberían serlo, Massimo es la persona más generosa que conozco. Con él se concreta el diálogo que había abierto con mí mismo y una Mina imaginaria; la riqueza de alguien que del otro lado reacciona y propone el imprevisible. Una riqueza infinita que ha generado un imaginario de horizontes más allá del horizonte, nuevas performances y una pieza teatral.